Conceptos Básicos del Método Montessori: La Normalización

María Montessori utilizó este término para describir el proceso con el que el niño pasa de un estado de desviación, principalmente caracterizado por la ociosidad indisciplinada, a un estado normal, lleno de paz interior y orden. La mayoría de los niños al llegar por primera vez a un salón Montessori están en un estado no normalizado. La normalización se logra por medio del trabajo. Los materiales traen la normalización, atraen el interés del niño, invitan la repetición y desarrollan la concentración. La concentración es la llave para la normalización.

Las características de un niño normalizado entre los tres y seis años son:

Amor al orden
Amor al trabajo
Concentración espontánea profunda
Apego a la realidad
Amor al silencio y a trabajar solo
Sublimación del instinto de posesión
Obediencia
Independencia e iniciativa
Autodisciplina espontánea
Alegría
El poder de actuar desde una elección verdadera y no por una curiosidad

Disciplina, Orden y Obediencia

María Montessori observó que los niños, a través del proceso de Normalización, adquirían una paz interior y un orden que se reflejaba exteriormente en la auto-disciplina y la obediencia a las reglas implantadas en un salón de clases en que estos participaban.

Mientras la normalización va tomando lugar en un niño, la rudeza y otras desviaciones antisociables semejantes van desapareciendo y van siendo reemplazadas por un orden social que funciona realmente sin que el control y las correcciones del adulto dirigente sean necesarios. Por ello, la Dra. Montessori no igualo el buen comportamiento con el silencio y la inmovilidad. Siempre señalo que la auto-disciplina debe ser adquirida por ellos mismos.

Conceptos básicos del Método Montessori: Mente Absorbente

Éste es un periodo de formación desde cero hasta los seis años de edad.  La Dra. Montessori veía a todo niño pequeño como un embrión espiritual, afirmaba esto ya que aunque este hubiera nacido fiscalmente, su vida psíquica todavía se encontraba en un periodo formativo y en un proceso de desarrollo acelerado.

Se percibía el crecimiento durante este periodo embriónico como involuntario y espontáneo, muy parecido al desarrollo de un embrión antes del nacimiento. La formación y el desarrollo espontáneos de la vida psíquica del niño en el transcurso de este periodo se podía observar (en algunos), cambios mentales muy rápidos y significativos. María sostenía que dicho periodo de crecimiento mental acelerado representaba una oportunidad única para el aprendizaje y el progreso sin esfuerzo durante los primeros años de la infancia de las personas. Por ejemplo, un niño de dos años aprende su lengua materna sin ninguna instrucción formal y sin el esfuerzo consciente que cualquier adulto tendría que tener para poder dominar un segundo idioma. Adquirir información de esta manera es una actividad natural y maravillosa para cualquier niño, ya que usa todos sus sentidos para investigar lo que se encuentra a su alrededor.

María Montessori realizó observaciones en el niño, dándose cuenta que el niño pequeño parecía tener una Mente Absorbente, es decir, una extraordinaria habilidad para absorber las experiencias a su alrededor e incorporarlas sin darse cuenta a su propia existencia, como una esponja. De acuerdo a esto, estudios psicológicos han confirmado las teorías de Montessori, ya que después de analizar varios de estos estudios se afirmó que  la mete del niño pequeño es considerada normalmente mucho más receptiva a experiencias y a toda clase de aprendizaje, que la de los adultos o niños mayores. Montessori sostenía que el alma de un niño se desarrolla pasando por periodos de sensibilidad cuanto tiene una inclinación natural a caminar, hablar o progresar en algún sentido. Estos periodos deben de ser fomentados, permitiendo al niño a que saque el máximo provecho de ellos mismos.

En este periodo se dividen dos fases distintas: desde cero a tres años es la primera, donde se muestra un proceso primordialmente inconsciente.  El niño es frecuentemente dominado por sus necesidades inconscientes de absorber por medio de la observación, participación y exploración. Gradualmente la consciencia está más presente y el niño comienza a decidir y dirigir con mayor conocimiento lo que debe realizar.

La siguiente fase es la etapa entre los tres y seis años, donde se realizan las acciones de una manera mucho más consciente.

La Dra. Montessori enfatizó que la mano es la principal maestra del niño, ya que para que los niños puedan aprender deben tener la concentración necesaria, y la mejor manera para que el niño se concentre es fijando su atención en el trabajo que efectúa con el tacto (sus manos). A consecuencia del increíble potencial para el desarrollo mental sin esfuerzo, María Montessori creía que se le debía dar una gran atención y cuidado a la preparación de un ambiente ideal durante el periodo formatico (0 a 6 años). Con respecto a esto, el sistema Montessori tiene todo un equipo de materiales que permiten que los niños refuercen sus impresiones,e invita al niño a prender por sí mismo y cuando se encuentre respectivamente preparado.

Ambiente Preparado: Método Montessori

El objetivo de la educación Montessori no es el impartir conocimientos por el aprendizaje mismo, sino ayudar al niño a desarrollar sus potencialidades para que pueda confiar en su propia habilidad, para enfrentarse a lo inesperado y para solucionar nuevos problemas. Es decir, el niño debe ser ayudado a sentirse independiente en su propio mundo y a desarrollar la visión que lo ayudará como adulto a conservar el medio ambiente, de tal modo que pueda continuar la interminable, creativa y gigantesca tarea cósmica.  María Montessori se refiere a ambiente preparado, al salón de clases de los niños y la disposición de los materiales que los rodean. Se enfatiza que la belleza y el orden en apariencia de los alrededores, es muy importante para fomentar el desarrollo normal del niño ya que la Normalización sucede mediante el trabajo que se elabora con los materiales especiales, es esencial que los distintos materiales se hallen disponibles de forma ordenada.

Debido a que el niño posee una mente absorbente, absorbe inconscientemente su ambiente, por ello es necesario proveer de un ambiente casi perfecto de aprendizaje para el desarrollo de todo niño. El ambiente es preparado con el uso de aparatos didácticos, actividades variadas que reflejan todos los aspectos del desarrollo de niño, y éstas deben de ser placenteras y adecuadas para la necesidad, tamaño e interés de todo niño.

La estructura del aula Montessori permite a cada niño individual, una libertad de movimiento dentro de las reglas básicas establecidas, diseñadas para proteger los derechos de todos. Dentro del ambiente Montessori intervienen los materiales, éstos son variados y están diseñados para ayudar a cada individuo a desarrollar y perfeccionar sus propias habilidades. Estos materiales son sólo símbolos, actuando como auxiliares, de la auto construcción del niño.

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